viernes, 9 de septiembre de 2022
sábado, 3 de septiembre de 2022
¿QUE HABRA SIDO DE MI AMIGO EL QUIOSQUERO JUDIO DE LA PRIMERA AVENIDA? transcribo este texto para aclarar muchas cosas, creo que plasmé aqui mi semblanza en uno de mis mejores articulos
YO NO SOY ANTISEMITA ( de mi libro Mi vida en Nueva York)
A trompazos con mis recuerdos he regresado en espíritu a aquel New York donde aterricé el día de San Andrés de 1975. fui a contar a los españoles la era Carter. Dicho entre paréntesis, creo que como periodista soy un privilegiado y como español atípico porque no milito en las huestes de ningún partido político ni pertenezco a más ideología que el servicio a la verdad. Por esta causa pienso que quizá esta bitácora de ustedes tenga tantas visitas.
Algo nuevo nacía y un mundo viejo, el de la guerra fría, fenecía. Me topé de manos a boca con el sorprendente y variopinto mundo judío que dicen los talmudistas es eterno pero que en algunas de sus peculiaridades históricas también se iba al traste. Porque se renueva de continuo En el East Side del Lower Manhattan entre la calle 12 y la 25, el barrio donde vivía, frecuenté los tupís, los cafetines, modestos restaurantes de comida kosher. Hablé con aquellos paisanos que me recibieron como uno de los suyos porque mi aspecto físico es el de un verdadero rabino sin barbas sin coletas y sin flequillos pero una buena nariz, frente despejada y los ojos penetrantes y vivos. Compraba periódicos y puros en un estacionista de Essex Street en cuyo dintel había un letrero en hebreo y en ruso haciendo corro a un candelabro de los Siete Brazos y con frecuencia me sumía en una prolongada plática con el dueño un tal Baruj Waldbaum, askenazi típico proveniente y superviviente de un ghetto de la polaca ciudad de Lodz. Se llamaba Gnied que en eslavo significa “Nido” Para los miembros de otras sinagogas el bueno de Baruj “hedía a alemán”. Yo no sé cómo huelen los alemanes pero en aquel antro al pie de unas escaleras de hierro o escalinata de emergencia pues no hay ciudad en el mundo que tanto miedo le tenga al fuego como La Gran Manzana el olor era muy diferente al de otras partes. Las casas de los hebreos huelen muy diferente, por no decir a montuno, el olor a humanidad y a hacinamiento, y a una dieta regular seguida durante siglos que los castellanos llamamos adafina o puchero enfermo por mor quizás de una alimentación especial seguida preceptivamente durante siglos o por la higiene y sus baños donde no está permitido el jabón (la sosa no es kosher y se utiliza el animal inmundo en la fabricación) o la indumentaria que les obliga a llevar gorros de piel y caftanes como las dulletas de nuestros curas en plena canícula o la mujeres de los “hassidim” cubiertas de pies a cabeza y los cabellos rapados o debajo de una peluca que les da un aspecto ridículo porque el judaísmo ortodoxo reserva a la mujer un papel de semiesclava del marido. No puede acompañarle ni cogerle del brazo en público sino que ha de ir tras él, excluidos los afeites y cosméticos y deserrada cualquier coquetería o insinuación salaz. Están ahí para procrear y para obedecer al marido. ¡Qué paradoja y cuanto contraste! Precisamente los magnates de la industria cosmética, como la de los diamantes y el lujo, el negocio de la prostitución y la ingeniería de la imagen, el cine porno se encuentra en manos de los parientes de Mr. Waldbaum quienes asimismo controlan una cadena de supermercados. Lo equivalente en España a Carrefour pero el tendero pobre como una rata vivía frugalmente, gastaba poco y ahorraba todo lo que podía. Al calor de tales principios se fraguaron las grandes fortunas y, podridos de dinero, se retiraban a los balnearios de la Florida o California a morir entre ricachos de las mejores fortunas que seguían mirando el penique y candando el aparato con un llavero a prueba de sisas en llamadas. Eso sí; solían ser espléndidos en eso que los anglosajones llaman “charities” pero esta filantropía no era del todo desinteresada. Porque el dinero puesto en una ONG o en la beneficencia exime de impuestos y es una buena inversión en definitiva.
Quizás le llamasen el alemán porque hablaba y leía el yidish (jerga en que las palabras germanas se mezclan con el hebreo moderno) pero era un ruso típico. El Topol de esa película en que los judíos como los gatos bailan sobre el gtejado y vienen de las juderías del Este de Ucrania como Lvov o Leopolis mal rayo le parta a Zelenski aunque en todo puchero siempre cuece un garbanzo negro. Un descendiente del ghetto. Había emigrado su familia a América poco antes de la Revolución de Octubre. Era un nihilista. Un “ruso” como el que acaba de asesorar a Cristina F. Kichner la presidenta argentina en el secuestro de los activos de Repsol en Mar del Plata, una maniobra que por las trazas huele a judío. A doña Cristian le “cantan” los sobacos y es toda ella botex los morros inflados y las tetas arregladas. Acaba de sobrevivir a un atentado. Su difunto Kichner un askenazi típico de los que trocaron el estandarte del comunismo por el de más furioso capitalismo y entre los porteños se convirtieron al peronismo pedregoso, no llores por mí Argentina.
Sin embargo, en el caso de mi quiosquero neoyorquino no parecía darse este atavismo racial de cambiar de ideología a conveniencia. Anarquista revolucionario en la Santa Rusia tenía por lema: “No puede haber dios porque hay zar”, se mantuvo en sus treces después de que sus progenitores colocaran el pie en la isla de Ellis. Se había quedado un poco desfasado. El ateismo era su bandera, la lucha de clases su religión. Siempre me maravillaron esos seres humanos de una sola pieza que hacen la guerra por su cuenta, villanos en su rincón, francotiradores en su blocao, enrocados en los principios que profesaron en su juventud y que escupen sobre las calvas de los arribistas, los oportunistas.
Baruj no pertenecía a ninguna sinagoga, no iba a rezar a ningún templo. Los rollos de la ley se habían quedado obsoletos porque había demasiada injusticia, hartas desigualdades en el mundo. A ojos de los rabíes de Manhattan era un renegado, un blasfemo, pero él seguía siendo judío, el más judío entre los judíos aunque no celebrase la pascua ni hubiese bendecido el vino del Seder. Su rostro recordaba a los iluminados conversos españoles que aparecen en Rembrandt o en el Greco y Chagall podría haber firmado su retrato. Era una mezcla de locura y genio. Los puros baratos de hoja dulce que me expendía sabían horribles, pero su conversación compensaba, y el “New York Times”, el “Wall Street”, el “Daily News” o el “Washington Post” que me vendía cada amanecer (me agradecía y me adulaba por aquel dispendio con algunos halagos sabrosones en castellano viejo o sefardí que también conocía “ bueno es el caballero. Adonai de mil años de vida a su merced y “barajá” por estos reinos) que significaban un importante emolumento para sus mermados caudales donde cada centavo era importante.
-Nuestros imperios no se construyen con ladrillos sino con nickels, quarters and dimes y con camisas, muchísimas camisas- decía mi quiosquero.
Su padre se hizo millonario confeccionando camisas a los negros pero la firma quebró con el crack del 29 y él tuvo que volver a empezar dedicándose a la venta ambulante. Empezó con un puesto de pipas y de “begels” (panecillos salados y duros como demonio que no llevan mantequilla y que los neoyorquinos suelen devorar a media mañana entre sorbos de una taza de café caliente) para acabar abriendo el establecimiento del que les hablo.
A la tarde solían concurrir al “Nido” unos cuantos jubilatas. Hablaban en yidish y algunos parecían observantes porque a uno que era pequeñín y con los ojos chispeantes, al que llamaban Mardoqueo, se le salían las filacterias o paños de orar debajo del abrigo que llevaba enrollados a la cintura como aquellas fajas de los menestrales de tierra Segovia. Leían los periódicos de balde y discutían constantemente con el dueño. No hay cosa más del agrado de un hijo de Moisés que una buena polémica. Se acaloraban sin llegar a las manos. Por todas las partes la misma inseguridad, idéntico desarraigo. Aquí lo mismo que en el terruño. Detestaba a los polacos y guardaba poca nostalgia de una ciudad que debió de ser desagradable: Lodz. Waldbaum les echaba su actitud acomodaticia en cara ante las injusticias del mundo y Mardoqueo y sus amigos se encogían de hombros:
-Eres un iluso. Vives entregado a tus utopías. Pasas tu existencia persiguiendo ideas que son vanidades. Puesto que ya no hay zar, no necesitamos revoluciones. Money, money, money. No seas tozudo
En aquel tabuco presencié escenas dignas de la película del “Violinista en el tejado”
-Sólo adoráis al becerro de Bethel
-Pues ¿qué íbamos a adorar entonces? Dios está en las alturas. Demasiado lejos.
Saqué la conclusión de que en aquellos libros rusos de pastas deterioradas y muy sobados que se alineaban en un altillo de la tienda entre detergentes, cajas de atún, arenques en bote, y cajas de cerillas suecas buscaba una respuesta a la pregunta de para qué vivir si no hay Dios y si no existe venidero mundo. La conclusión sería la de que al no haber Dios ni novísimos todo está permitido pero el abacero que era frugal, vestía con modestia, no probaba el alcohol y sólo se permitía el humo de una buena pipa antes de anochecer, convirtió su ateismo en una obsesión mística.
-¿Qué buscas en esos libracos si no sirven para nada?
-Cultivo mi espiritu y aguardo al Mesías.
Los otros soltaban una carcajada.
-Entonces sigues la Ley aunque no pertenezcas a templo alguno, mi querido Baruj.
El tendero se quedó sin respuesta mirando con ojos profundos a su interlocutor rodeado de aquella biblioteca en yidish y de ruso cuya ortografía en cirílico había cambiado desde el asalto al palacio de invierno. Los legitimistas habían borrado del gran diccionario de Susdal la palabra BOG (dios y lo escribían en minúscula) pero eso no le satisfizo plenamente a nuestro pequeño abacero. que sin creer en Él seguía la observancia de los 666 preceptos. Aquel mundo de Lodz había quedado arrumbado. Todo lo que él aprendió en la escuela de Hillel había sido proscrito y la lucha de clases sustituida por la de géneros. El control de los medios de producción daría paso al de los medios de comunicación, un campo en el que demostraron ser excesivamente hábiles los del pueblo errante. Muerte a los genios, arriba los mediocres. Paso a los ignorantes y muerte eterna a los cultos y cultivadores de la estética y las bellas artes. Un trono para todo lo vulgar. Quememos incienso ante el altar del becerro de oro y lo demás son fárfaras.
Todo devendría laico, mundanal. Al fuego con los misticismos. En España se moriría Franco y vendría un Borbón nueva versión de Pepe Botellas que le daba al alpiste que no veas y en una de esas giras y cacerías de elefantes con visos de orgías alcohólicas se desguardamillaría en la escalera de una choza y tendría por primer ministro a un tal don Zapatos que llevaba en la frente la marca de las siete señas del hideputa. En la mirada inquietante del abacero neoyorquino estaba escrito el mal augurio del derrumbe de todo aquello que yo amaba y en lo cual creía.
Lo real y auténtico sería sustituido por lo sucedáneo: el café por la chicoria, el jabugo por jamón de York. “Guerra y Paz” por los novelones de Vargas Llosa y Picasso ocuparía el trono de Velázquez. Proscribirían el Cascanueces de Tchaikovsky para atiborrar a las juventudes de estridencias cacofónicas. Rock a toda pastilla
Dios, si existía, iba a escribir con diferentes letras a partir y mandaría a muchos intelectuales, pensadores, escritores, cineastas, artistas al desolladero. Todavía no había saltado a la palestra el botarate de Vargas Llosa que hacía la instrucción como cadete en una oscura academia militar del Perú, pero en aquellos ojos inquietos de aquel judío que miraba como con deseos de dominar el mundo, rodeado de aquellos libros atosigantes de Kafka, advertían que íbamos a convertirnos en cucarachas. Que se acabó lo que se daba. A cambio de un plato de lentejas (el progreso) nos condenarían a la metamorfosis.
La lección para mí como cristiano no podía ser más amarga pero Baruj seguían pensando que el Nazareno no era más que un impostor, hechura suya, mito judío para acabar con el imperio romano. Detrás de la pluma que escribió los evangelios, las epístolas de Pablo e incluso el Libro del Apocalipsis resonaban como dentro de una caja tonta y alborotada las carcajadas de Israel. Estas risotadas me parecieron blasfemas como blasfemas me parecen las risitas microfónicas que se marca ese señor tan fascista y tan oráculo que habla por Intereconomía Eduardo García Serrano, el hijo del que fue mi jefe. Jejjjejjjeee. La cosa es demasiado seria para tomarla a broma, sencillamente quieren convertirnos en cucarachas.
Mister Waldbaum se quedaba mirando pensativo como si reflexionara sobre las paradojas y absurdos del destino. “Soy hombre al fin y al cabo y por ende sujeto a error… el arte es largo, la vida breve y las cosas no son lo que parecen” parecía querer decir con la mirada. Luego se ponía a jugar a las cartas con sus colegas los jubilatas del ghetto. Sobre la una y media Sara su mujer le traía el almuerzo en una tarterilla el clásico “borsch” con muchas berenjenas, mas sin tocino ni jalufo. Sara era una matrona de rostro bondadoso, entrada en carne y con las sayas que le llegaban hasta los pies. Iba como mi abuela. Podía haberse escapado de alguna novela de Bashevis Singer. Alta y bigotuda cubierta de una peluca sin adobo ninguno. No frills (sin adornos) como solía decirse.
Ella también olía a judío un olor a carne vieja, a humanidad cansada, inconfundible.
En una ocasión tuve la osadía de preguntarle:
-Sara, cuando estiremos la pata ¿adonde nos llevarán?
La mujer se ruborizó y tras dudarlo un instante trasladó la pregunta a su marido;
-Pregúntaselo a él- dijo en un tono frío marcado por la obsequiosidad, también por la dureza. Al no estarle permitido a las buenas esposas de Israel hablar con extraño, máxime si éstos son paganos (goim).
-La Escritura- repuso éste- pone que los justos serán destinados al Seno de Abrahán. Los tibios al limbo o purgatorio hasta redimir su culpa y a la gehenna (infierno judío) todos los malos y allí en el infierno se torrarán en compañía de todos los diablos, y de los sastres.
(continuará)
miércoles, 31 de agosto de 2022

2022-08-31
A MERENDAR CON LOS DE MI CUADRILLA
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO. BUEN DÍA DE VENDIMIAS
Por ser la Virgen del Rosario en Villabriga se vendimia por estas fechas todos los años. Y para aquellas parameras nos largamos. Me fui con los de mi cuadrilla. Con los pocos que vamos quedando a merendar a la bodega del Vitines. Es una inmemorial costumbre que por estas tierras heredamos de los vascos.
Cada mochuelo a su olivo y cada paisano con los de su quinta. Y es que por estos tesos somos algo vascos de los que heredamos la tradición de jugar a la pelota, unos juegan a machote y otras las dan a sobaquillo. Añoro mis tiempos mozos. El personal hacía corro en torno a los pelotaris y comentaban las jugadas sin demasiado entusiasmo con cazurrería castellana.
Luego merendábamos. Se reserva el derecho de admisión. No women allowed. Eso es de los moros. También somos un poco moriscos.
Hay este año una cosecha de uva muy superior quizá de mejor calidad que la del año 29 que se la bebió toda Churchill que era un borrachuzo según me cuenta mi amigo Verumtamen que tiene tres majuelos en la heredad que le dejó su abuelo Benjamín.
Quosquetandem, otro de la cuadrilla, otro inseparable, se vino conmigo en el Rover y tardé más en ir a recogerle que llegar al somo pues vive en las chimbambas madrileñas.
Algo vale que nuestro anfitrión que es hospitalario y generoso y de buena condición excepto cuando le da por jurar y proferir cagamentos. No se habla con ninguno del pueblo.
Vive solo. Se separó de la mujer y se dedica al viejo arte de la agricultura. Tiene las obradas como aconsejó Columela, bina los barbechos y sus viñas están de buen año porque podó, arrejacó y capó por las fechas señaladas.
Allí estábamos esperando a la puerta la bodega con un cuarto de asado. Tampoco faltaba el escabeche de cubillo. Y casi una cántara de vinillo de la ribera, algún que otro casco de cebolla para ir aplicando el saín, hecho un brazo de mar. No lo ahorcan por menos de cien millones y pesa doce arrobas según él dice.
-Venga pa acá.
- Buen día para vendimiar. El sol sacude de lo lindo y pica la mosca.
- Ojos de vendimiar ponéis agüela. Parecéis venir ernecidos. ¿Es que no os dan de comer en Madrid?- dijo muy aforístico el bueno de Verumtamen. Es su nombre de pila Víctor, pero le decían Vitines y como anduvo para cura y colgó los hábitos poco antes de cantar misa se le conoce por Verumtamen. Ni que decir tiene que es un buen latinista y que no pisa la iglesia desde que suprimieron el latín. Dice la misa en casa y reza solo. Lleva siempre dos rosarios. Uno en el bolsillo y otro en la mano. Celebra por eso siempre la gran fiesta de la Virgen de octubre y canta los laúdes de Nuestra Señora del Rosario.
- Allí nada sabe tan bueno como aquí con la fresca bajo la sombra de los chaparros.
- Grandes lujos no os puedo ofrecer, pero comer de lo que haya. Os invito de corazón.
- Eso ya lo sabemos, Vitines. Que no te has caído de un guindo y te conocemos desde hace más de cincuenta años. ¿Te acuerdas de cuando, arremangada la sotana, jugábamos a la pelota en el frontón del seminario?
- Detrás de la pared estaba la pantalla del cine Cervantes. Y nosotros espetabamos con gana aquella pelota dura como una piedra y forrada de piel de gato y decíamos ahora le doy en el sombrero a Gary Cooper y a la Garland que sale un poco descocada en tó el escote. Venga saca.
- Éramos muy nobles pero muy brutos.
- Ah tiempos que no volverán- dijo Quosquetandem nostálgico.
- Pero nos queda el vino.
- Sí el vino es traidor como las mujeres. Pasan a gusto, pero luego se te suben a la cabeza los dos. Las mujeres dan tarazón al espíritu y el vino cagalera. La calidad de este está en relación con las cosas del vientre. Las buenas mujeres y el buen vino te dejan un cuerpo cojonudo. Te limpian por dentro.
- Y algunas te limpian la cartera.
- No me digas que te vas a los puticlubs, Quosque. Ah pecador, pecador… Qué asco – dijo nuestro anfitrión amenazante.
- Qué asco más rico. Tú ya ni fumas ni bebes ni lo otro. Mala señal. Pronto la palmas. En tu librillo de papel de fumar saliote hoja roja.
- Todo con moderación. Virtus in medio est que nos decía el bueno de don Fausto.
- Dicas, dicas in sermone latino… dicas enim.- decía aquel buen capellán de las monjas que nos enseñó la poca filosofía que sabemos. Ponía una coda de énfasis en la palabra enim, que significa, por tanto, pues o sin embargo.
- Pues al agua como buey y al vino como rey. Lo que pasa es que hay veces que la norma no se cumple.
- Ya lo decía el clásico. A los libros aliquando (alguna vez) A las mujeres quotidies (de tarde en tarde) pero al vino siempre. Ad vinum semper.
- Nos estamos poniendo muy filósofos, chavales. Accipiter, no fumes.
Había sacado yo mi pipa y Verum me la apagó de una guantada apenas prendí la cazuela del chisquero con la cachimba casi me la apaga de un manotazo. El fumador empedernido se había transformado en un abogado de la vida sin humo. Le prometí que iba a dejar la cigarra. Pero después.
-Eso ya lo llevas diciendo más de cuarenta años.
-Oscar Wilde decía que dejar el tabaco es lo más fácil. Lo difícil es perseverar.
-Como en todo.
Se estaba bien allí en la ladera donde están horadadas las bodegas, con sus puertas de pino cubiertas de hollín y un aspecto tétrico que parecían como si los ojos de Baco se hubieran puesto a espiar al pueblo observando sus borracheras. El vino nos hace inmortales.
Tres tractores cargados de uva bajaban por la cuesta Los Carros. Racimos y colgajos se amontonaban en los cuevanos que atestaban el remolque en un bamboleo o undamaris de rabillos y de colgajos que eran el comedero de las avispas de octubre camino del lagar.
Allí les esperaba una partida de emigrantes búlgaros a los que se les había ajustado para pisar el fruto. Tambien había rumanos. Una chica en vaqueros mientras cantaba una canción en su lengua tracia hacía el tonto en lo alto de un carromato ofertando uva a los dioses. Octubre llega cargado de mosto y de colmazón. Buenas vendimias nos dio Dios.
A la puerta de la bodega se nos hizo de noche hablando de nuestras remembranzas. Verumtamen que se ha vuelto de costumbres muy morigeradas levantó el campo. Luego en su casa nos invitó a café con gotas de orujo. Era la hora de partir. Él tenía que hacer la novena de las animas y rezar el rosario.
-¿No te casas, Verumtamen?
-¿Quién yo? No jodas. Ni loco. Solo se está muy a gusto.
-Hombre a lo mejor estas mozas que han venido del Este son buen partido. Ya sabe el dicho gallo viejo pollita nueva.
De regreso a la capital Quosque y yo seguimos hablando de lo raro que era el Vitines para algunas cosas. De sus manías, pero era un buen chaval. Pasamos una bonita tarde de vendimias. Era Nuestra Señora del Rosario. Al año que viene otra vez aquí como lo habitual. Al año que viene Dios dirá. Octubre. Octubre. Los campos serenos bajo un sol melado. La tierra aguarda la lluvia.
miércoles, 31 de agosto de 2022
miércoles, 17 de agosto de 2022
MI ENCUENTRO CON ANDRES LAGUNA EN SALAMANCA AUTOR DEL LAZARILLO
PADRE TORMES RIO DEL IDIOMA. PA SALAMANCA LA BLANCA ME VOY HORIZONTES DEL LAZARILLO
EN MI MIRADA
Salamanca la blanca quien te mantiene. Cuatro carboneritos que van y vienen. Me encamino por los pasos de mi juventud aquella novia que tuve en Salamanca. Un pueblo Bogajo y aquella casa a pupilo donde tuve el dolor de tripas. Toda mi vida padecí de estreñimientos y yo creía que tenía cáncer. Los toros, las fiestas, las capeas de Vitigudino vistas desde el balcón. Fue conmigo generosa la fortuna aquel verano. Sigo siendo pobre como mi héroe epónimo el bueno de Lázaro de Tormes un hijo del arroyo como yo pues nació en una aceña. Crucé el puente de mi destino y le hurgué en la barriga al toro de Guisando por saber si dentro había algo. Y no había nada. La caracola del alma estaba vacía. Las aguas del río padre de nuestro idioma bajaban lentas y silenciosas. Al otro lado de la ribera unas lavanderas enjabonaban a una estrella perdida entre cantos ancestrales y reverencias. Sólo ruido y el gran coscorrón del puto ciego que me dio con tal fuerza contra la piedra que por poco me deja la testa hecha astillas. Desde entonces despabiló el Antoñito.
─¿Lázaro, estas ahí? Sal fuera. Caíste en el garlito por gilipollas
las carcajadas del fementido invidente rebotaban sobre las ond
as del río que arrastra la fuerza de nuestra lengua. Un torrente de palabras. Las nereidas y las ninfas que vio Garcilaso salieron a pasear, aunque yo no las viese. Sólo divisaba los cuerpos robustos de las encinas mollares al otro lado. Los toros de lidia que pacían cerca del cascajar mirábanme con ojos enigmáticos. Algunos tenían ya más de siete hierbas. Toda una vida para morir en el albero de una plaza pero la vida es torear. Una vaca torionda mugía llamando al ternero perdido. Los patos se solazaban nadando entre los carrizos, los fresnos y ailantos que sombreaban las dos vertientes. Quedé maravillado al ver cruzar el puente romano a un viejo que llegaba con una cachava de Segovia y un libro en la mano. Venía resoplando sudoroso por el camino. Había hecho el viaje desde Alcalá a Salamanca. Adiviné que era clérigo por el bonete de tres puntas y la borla doctoral. Un grupo de estudiantes se le acercó a besarle la mano y le llamaban "domine" y "magister". Aquella tarde de agosto vísperas de la fiesta solemne de la Dormición de Maria el padre Tormes me permitió en aquella visión conocer al autor del Lazarillo que no era otro que el doctor Andrés Laguna el médico del emperador Carlos V. no se atrevió a firmarlo por miedo a la Inquisición.
Fícele profunda reverencia. Y él me reconoció:
─¿Cómo te va la vida, Antonio. Sé de tus muchos padecimientos porque revelaste para la historia que el lazarillo no era anónimo. Que el autor era yo. No te hicieron caso y hasta se mofaron de ti y te llamaron loco de atar. España es tierra de inquisidores. Son los que mandan y dominan en todos los ámbitos de nuestra existencia en literatura en política, en las artes. Mala raza enaltecida por la soberbia de los que se creen elegidos. Altanería y odio judío. Es una maldición que arrastramos y los peores son los de Segovia. Nunca serías profeta en tu tierra. Tampoco lo fui yo. A mi quisieron quemarme por malquerencia la casa que tenía en Mozoncillo.
─Maestro, decís verdad, pero con estos bueyes hay que ir a arar ─ repuse
─¿Bueyes dices? No son bueyes duendos ni mansos castrados sino auténticos mihura
quedé muy reconfortado por la aparición. Don Andrés el cual se dirigía a cantar vísperas en la catedral cojeaba algo, sus barbas eran de plata y la nariz roma.
Me dio su bendición y me recomendó perseverancia y nada de desalentarse. Se lo agradecí profundamente.
El Tormes río caudaloso, que nunca se seca en verano y acarrea más agua que el Duero, que parece su afluente, pero unos llevan la fama y otros aportan el agua, fue testigo de nuestro encuentro.
Muy solaz y agradecido por las palabras del maestro Laguna que bajó desde una nube para contármelo me metí en uno de los muchos garitos con que cuenta Salamanca y yo recuerdo con nostalgia cuando cortejaba a Charo pedí un jarrillo de tinto y me lo bebí entero a la salud de Lázaro de Tormes protector de todos los vagabundos y de los que profesan la libertad sin libertinaje. El héroe epónimo que parió la imaginación de aquel humanista segoviano que nos recomendó tener paciencia ante las adversidades.
jueves, 18 de agosto de 2022
martes, 2 de agosto de 2022
MUDRAS y signos de la masonería: el signo Vav: «Con este signo vencerás».

Qué es un mudra
Es importante y conveniente conocer qué es un MUDRA, porque reconociéndolos podremos valorar cómo de estendido está el cáncer en la sociedad. La situación realmente es de no retorno. Está perdida.
El paganismo en general, que en nuestro tiempo está englobado en la masonería, se apoya mucho en lo que llaman símbolos de poder. Los utilizan como herramienta y vehículo contenedor, para lanzar un deseo cargado de intención contra el objetivo que se quiera alcanzar; es decir, una idea que se quiere conseguir. Esto es un hechizo propiamente dicho (una llamada y asociación con uno o varios demonios para una acción, la realizan ellos) y que lo cargan de efectividad subiendo a un estado que denominan «alterado de conciencia» o gnosis, pero bueno, esto es otro tema. Estos hechizos los utilizan para alterar de manera fraudulenta y sin llamar la atención, de manera oculta, el entorno que les rodea, ya sea influenciar espiritualmente a personas (perjudicarlas o no), conseguir beneficios personales (memoria, destreza, etc) u otra serie de cuestiones. Son adictos a esto y realmente tienen un problema.
“, porque tus traficantes eran los magnates (demonios) de la tierra, porque con tus hechicerías han sido embaucados todos los pueblos. Y en ella (Babilonia) fue encontrada sangre de profetas y de santos, y de todos los que fueron sacrificados sobre la tierra.” – Apocalipsis 18, 23-24. (Cita).
Estos símbolos de poder los hay de muchos tipos ya que se puede «cargar» casi cualquier elemento y pueden ser innumerables, pero dejo los más sencillos y usuales, los que podemos identificar con facilidad.
SIGILO, del latín sigillum y significa sello: Es un símbolo de poder cuya base o forma es la de un dibujo en un papel o en cualquier soporte, un tatuaje permanente o no, etc. Al término latino sigillum se le relaciona con la palabra hebrea ‘segulah’ que viene a significar ‘palabra o acción de efecto espiritual’. (Ejemplo 1 y ejemplo 2 sobre sigilos).
MUDRA, del sánscrito y significa sello o signo: al igual que el sigilo sirve como vehículo para contener un hechizo con el que incidir en la realidad lanzándalo contra lo que se desee. La forma material del mudra es el de un gesto con la mano, es decir, un signo gestual donde al realizarse se lanza la intención cargada (el hechizo). Hay muchas clases de mudras o gestos diferentes con las manos.
Otras bases contenedoras de hechizos: GEMATRÍA, RUNAS, el ALFABETO HEBREO, etc, etc.
MUDRA Vav (el signo V con la mano),
y que significa: «Con este signo vencerás, conquistarás»

En esta entrada trataremos el mudra Vav, signo de guerra contra el Cristianismo. Es decir, en referencia a la lucha contracultural que lleva a cabo la masonería contra el Cristianismo y contra el orden social Cristianiano. Derrivarlo para instaurar un luciferino Nuevo Orden Mundial, y presido por el anticristo. Son dementes.
Texe Marrs, autor del libro ‘Codex Magica’ de 2005 (enlace a pdf, página 517), le da a este mudra varias interpretaciobnes que no tienen por qué estar reñidas entre sí, reúnen varias capas de significado, es decir, de utilidad además del sigilo que contiene. A este mudra yo le he llamo Vav, en referencia a la 6ª letra del abecedario hebreo. Texe Marrs lo titula «Victory for the devil».
– Empieza con la «deidad» Pan, representación de satanás, y comenta que este signo tiene orígenes antiguos y un sentido de fertilidad espiritual.
– En la pág. 518, cita a la Dra. Cathy Burns, donde explica que los dos dedos recogen «la Ley de los Opuestos masónica y gnóstica», y menciona los colores blanco y negro de un ajedrezado.
– Seguidamente contiúa denominándolo «Symbol of Wrath and Destruction» es decir,«Un símbolo de ira y destrucción» donde se pudo ver en los uniformes del ejército nazi. De hecho creo que es éste la principal utilidad de este mudra, la de arma espiritual con la que combatir y «conquistar» el entorno y su realidad. El judaísmno y su masonería están en permanente guerra contra Dios, contra el cristianismo y contra este orden social que ellos llaman «La Cristiandad».
– En la pág. 519 le suma un sentido rabínico. Esta interpretación la cogí con anterioridad sin saber que provenía de este libro del señor Marrs.
«Para el hebraísmo cabalista la letra hebrea V (vau) significa clavo. Parece ser, habría que indagarlo, que “Nail” es un título secreto para satanás, cuyo significado corrupto proviene de los clavos en las manos y pies de Jesús crucificado. Vau, o V, es la sexta letra del alfabeto hebreo. Las Revelaciones de San Juan nos enseñan que la primera bestia, que es la masonería, y la segunda el anticristo, están codificadas con «el número de la bestia, porque es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.”(Apocalipsis 13, 18).«
Terminamos en la pág. 537 con este extracto:
«La diosa de la brujería usa cuernos en su cabeza, una estrella de cinco puntas en su pecho, y está haciendo el signo «V» hacia abajo con su mano derecha, sosteniendo la luna creciente, signo de Diana, diosa de la brujería.
Símbolo astrológico de la Diosa del Sol (a la dcha.), de la Enciclopedia de la Mujer de los Mitos y los Secretos, editado por Barbara G. Walker (Harper & Row Publishers, San Francisco, 1983). Observe la «V» en la parte superior del círculo solar con un punto dentro. Por lo tanto, diosa y dios se entrelazan y se vuelven Uno, en unidad, yin/yang.»
Este signo en forma de V también coincide con la escuadra del símbolo de la masonería y que podemos encontrar en la parte inferior del sigilo de lucifer, su sello, donde se puede ver cómo el diablo desciende espiritualmente hasta su ejército a través de la muy nefasta y letal gnosis.
LA VIRGEN ESCUCHÓ MIS SUPLICAS. STELLA LA ESTRELLA PORNO RUSA DE INTERNET CIERRA EL SALÓN Era una de las mujeres más bellas que he con...
-
THE Word OJALÁ One of the words in the conversation of the Spanish speaking words is “ojalá”. Comes from the Arab insch Allah, meaning t...
-
PUBLICO UNO DE MIS MEJORES LIBROS CARTAS A MI HIJA INGLESA Día de la epifanía, el mundo se debate en guerras, tan cruentas como la de Ga...
-
Pravda.Ru interviews Hamas leader: We will definitely win war with Israel Pravda.Ru interviews Hamas leader: We count on Russia's help...














